Hoy como en otras ocasiones se me cruzan por la cabeza los invisibles, esos que forman parte del árbol familiar y por algún motivo, razón o circunstancia no están; son invisibles a los ojos.
Pero el hecho de que sean invisibles a mis ojos no significa que sean invisibles al sentimiento, el corazón aun busca la sensación que se supone debe sentir, porque ¿que terco se empeña en pensar que los invisibles quieren estar?
Se me hila la cabeza dando tantas vueltas a los mismos temas, ¿si vienen, si no vienen, si vienen todos, o más bien una parte, si se confirmo, si se les presento alguna situación? En fin bastante largas las cosas y se me enreda todo y no puedo pensar en mas.
Así se siente mi corazón, un tanto perdido, porque los recuerdos de mi niñez no cuentan con la presencia de invisibles, y quisiera que mis hijos puedan tener esos lindos pensamientos cuando sean adultos como yo, y que en esta etapa en que se encuentran no tengan que cuestionarse, ni llenarse de dudas, como estoy yo ahora.
No sé si los invisibles se dan cuenta, si les importa o no, si en algún lugar remoto de su corazón quizás sienten lo mismo que yo, o si en realidad ya dejaron de sentir. Pero la verdad es que son invisibles en todos los sentidos.
Y en realidad me dan pena, porque se pierden de mucho. Se pierden la inocencia, la ternura, el cariño, el amor incondicional, el juego incansable, los pequeños momentos que no se repiten, las nuevas palabras que se aprenden de los muñequitos, las nuevas canciones, estribillos y estrofas, y así sucesivamente se desvanecen en el tiempo.
De cierta manera también nosotros perdemos, no compartimos momentos y nos engañamos mutuamente pensando que ese vacío se llena con pasaditas de mano y momentitos sin sentido, me pierdo yo de mucho, de las nostalgias del pasado, de la experiencia vivida, de ese aprendizaje que da la vida, y que se deja de compartir.
Así se vive con invisibles en nuestra vida, esos que se quedan rezagados en una esquinita del corazón y que el recuerdo hace asomo de cuando en cuando y te dejan lleno de nostalgia y nublazón.
