Pinceladas de mi Alma

Hace algun tiempo he ido plasmando en papel mis pensamientos, que luego pasaron a ser parte de una carpeta en mi computadora. Por miedo a perder mi coleccion de vivencias y retazos de mi alma, he querido dejarlas aqui guardadas para compartirlas con todo aquel que al igual que yo no puede callar sus pensamientos. No soy escritora ni pretendo serlo, esta es la manera de vaciar todo lo que he venido guardando en mi corazon, son pinceladas de mi alma.

Cosas que he aprendido

He aprendido que es mejor vivir cuando se tiene vida, que cuando nos llega la muerte.

Es mejor recordar aquellos momentos de alegría; que no tener nada que recordar.

La tristeza es pasajera; y trae consigo su recompensa.

La alegría refresca el alma pero no trae enseñanzas profundas.

Hay cicatrices en la vida que marcan nuestro cuerpo para que podamos valorar los momentos.

Las pequeñas cosas de la vida son las que marcan las grandes diferencias.

A través de los ojos de un niño podemos apreciar las grandes cosas de la vida.

Las cosas simples son las que permiten que lleguemos a las más complejas.

Solo el esfuerzo tiene su recompensa.

Hay que agradecer todo lo bueno que tenemos y todo lo malo también. A través de las tribulaciones somos capaces de transformarnos en los seres humanos que verdaderamente queremos ser.

No hay nada imposible, sino una terrible vagancia que no nos deja hacer lo que realmente queremos.

Es más fácil adquirir un mal hábito que cambiarlo.

Los placeres de la vida son a veces los más caros.

La vida sencilla tiene sus ventajas.

Es mejor dormir con la conciencia tranquila.

Hay decisiones que parecen de cobardía, que la mayoría de las veces son las que mas coraje requieren.

Los hijos son una bendición aunque a veces estas bendiciones traen consigo un verdadero compromiso.

A veces queremos exigir a nuestros hijos lo que nosotros no hacemos.

Los maestros somos también alumnos, aprendemos de cerca el verdadero significado de la vida y de los verdaderos valores que debemos forjar.
Los maestros somos los que propulsamos el cambio que requiere nuestra sociedad.

Ser maestro es un compromiso con la vida misma, con el futuro, con los valores, con la individualidad de cada ser humano.

Ser padres y/o madres es una decisión fácil de tomar pero se nos olvida que es un compromiso 24 horas, 7 días a la semana, y muy pocas, muy pocas vacaciones.


De ti he aprendido que el amor lo puede todo.
Que el amor verdadero encuentra la manera de florecer.
Florece de las cenizas y vuelve a renacer.
Renace en tu corazón y permite que podamos ver,
Que la vida no es perfecta y podemos caer.
Tu has podido perdonar y volver a empezar
Quedando demostrado que no hay debilidad sin fortaleza.
Fortaleza que pocos exhibimos y a veces
Dejamos pasar la oportunidad de demostrar
Que el perdón es la mejor muestra de amor.


Que triste el rostro de tu padre
Revela su decepción
Impotencia al ver que su niña
Simplemente ha decidido que no.

Sus lágrimas hoy me enseñan
Todo el amor que hay en su Corazón
No hay nada como las lagrimas
Que delatan todo ese amor.

Cuanto amor siente tu padre
Que hoy conmueve mi corazón

Ojala pronto entiendas
Que a veces es mejor
Hacer el esfuerzo
Y mostrar lo que guardas en
Tu interior.

Cuatro Puntos


Cuatro años marcados por cuatro puntos.
Posiblemente puntos cardinales.
Que te muestren el camino.
Camino que has de transitar.

Cuatro puntos que forman.
Forman tu carácter y tu destino.
Destino que llega a través de desiciones.
Desiciones que debes saber tomar.

Cuatro puntos en tu barbilla.
Barbilla del niño hermoso de mamá
Mamá que tiene el alma marcada
Marcada por cuatro puntos.

Siento en mi corazón cuatro puntos.
Puntos que te deben enseñar .
Enseñar que la vida es más.
Más que cuatro puntos en tu barbilla.

Estoy subiendo las escaleras y los escalones parecen interminables, regularmente utilizo las escaleras de caracol; pero hoy no. Hoy utilizo la escalera principal; a veces pienso que me vas a sorprender por la jardinera; mi corazón se acelera.

Completo mi trayecto de subir los escalones, volteo; pero no estas. Me armo de valor y toco la puerta, me deslizo con un nudo en la garganta e inspecciono el lugar.

Hace tanto que no visito esta casa; han sido muchos los años que han pasado.

Me cuesta adentrarme en la casa, veo el comedor, la sala, la puerta del patio siempre abierta; me quedo esperando a que vengas a acompañarme y aun no llegas.

Las lágrimas se asoman cuando me aproximo a las habitaciones, siento una daga en mi corazón; tu habitación es la primera y entro.

Siento una gran tristeza al ver tu habitación vacía, me siento en la cama y observo. Veo tus premios de natación cuidadosamente enmarcados en la pared, la jardinera me brinda mucha paz, pero no es suficiente.

Ha sido muy largo el tiempo transcurrido y aun guardo en mi memoria aquella mañana de semana santa cuando desde tu guagua hacia Mao te despedías.

¡Quien iba a decir que realmente era eso una despedida!

No hubo explicación, ni un motivo, simplemente te fuiste y ya no nos vimos. Nadie mas hablo, ni cuestionó, solo el vació quedo dejando en nuestras vidas mucho dolor.

Hoy igual que en otras ocasiones te recuerdo, lloro en silencio y con gran tristeza en mi corazón tu recuerdo viene a mi.

Fuiste muy especial en nuestras vidas, un hermano extra que nos regalo la vida, nunca imaginábamos una despedida a destiempo y tan sorpresiva.

Son las cosas que uno entrega a Dios, pues solo el conoce de mi dolor, mi decepción; por no poder estar a tu lado el día del entierro para poderme despedir.

Se que éramos niños, que a lo mejor era muy pronto para nosotros poder comprender; pero hoy solo se que siento el vacío y ya no hay nada que hacer.

Fue corto el tiempo, pero suficiente para que quedaras impregnado en mi memoria, de tantas tardes de juegos, y almuerzos compartidos.

Todavía hoy escucho tu risa, te siento jugando en cada espacio del patio o dándote un chapuzón en la piscina del vecino.

Se que me observas, que estas pendiente de todos nosotros, que nos tomas de la mano y nos brindas un abrazo. Eres ese ángel silencioso que se pasea en todo momento, que estas en nuestros momentos de alegrías y tristezas; que compartes con nosotros tantos momentos especiales. Te siento en la brisa fresca, en la lluvia que refresca; incluso en aquel 1 de octubre tan especial, se que estuviste viendo el primer aliento de mi hijo.

Se que nos veremos de nuevo, que estarás cuando llegue el momento, solo espero que estés para darme la bienvenida y realmente podernos entrelazar en un fraternal abrazo. Será hasta entonces; se que es solo un hasta luego, que vivimos en tiempo prestado y nadie sabe el día exacto para el reencuentro.


No hay nada que pueda compararse con el amor de la abuela.

Si, esa que es la que complace tus tantos antojos y regalos que sabes que mamá no te daría.

Si, esa a la que abrazas con tanto amor y besas con tanta ternura.

Ella es tu cómplice, la que te espera con ilusión para poderte complacer en todo lo que puedas desear.

Si, esa que dice que te quiere más que a nadie y tú lo repites sorprendido.

Si, esa que accede a quedarse a dormir contigo sabiendo que se fundirán en un solo abrazo.

Si, esa es la abuela quien a pesar de todo se entrega sin esperar nada a cambio, porque sabe que su mejor recompensa es esa sonrisa que le muestras y todo el afecto que le entregas.

Si, esa es la abuela.



Cada vez que la veo vienen a mi mente todos esos recuerdos de fines de semana compartidos con familiares y amigos.

Hoy en día es sólo un lugar en venta que muestra el paso de los años y lo infame que puede ser el tiempo; quizás nadie imagina que bajo esa fachada se esconde una casa que albergó tantos días de escondite en el patio, tantos jardines con flores que llenaban el ambiente de aromas inconfundibles.

Noches llenas de historias, oscuros pasillos cómplices de niños y niñas sin deseos de dormir, pasillos oscuros que parecían interminables.

Quien diría que hoy ya no hay más jardines, que te la pasas a solas, quizás esperando por alguien que vuelva a llenar tus salones de sonrisas. Alguien que reavive tu antigua gloria y que se atreva a ver más allá de tu realidad.

Para mi siempre serás aquel refugió que vio a ésta niña jugar a las escondidas, que deliraba por montar a caballo por tu patio y que soñaba mientras transcurrían los días en el campo; y qué decir de las noches de pánico viendo el pasillo a oscuras, escuchando cualquier clase de sonidos que se magnifican en la oscuridad.

Todavía hoy me imagino caminando por los pasillos, tal vez sentada en la terraza o quizás admirando las fotos en el estudio. Quien sabe si a lo mejor estaría en aquel pino de enfrente trepada entre las ramas.

¡Ah, qué dicha!

Sólo espero que el tiempo te deje inmortalizada conmigo y que yo pueda seguir paseándome por tus jardines y salones cada vez que quiera volver a vivir aquellos años en los que ir a la casa de campo del abuelo era lo más grande del mundo.

Te veo con nostalgia, quizás hasta con lágrimas; siento impotencia al no poder volver.

Eran tiempos buenos que han sido ocupados por otros, pero nunca será igual.

Sólo el tiempo dirá cual será tu destino final, pro en mi corazón siempre estarás.



Me siento a mirarte, observo cada detalle y me parece que fuera ayer que estuvimos tan unidos. Mi vida atada a la tuya y tu destino dependía del mío. Hoy te miro libre de mi cuerpo, ya no necesitas mi espacio; pero si de mis cuidados.

Cuanto tiempo a pasado, parece que fue ayer. Sin embargo te miro, te beso, te abrazo. Me fijo en cada detalle y me parece que hago un retrato. Ya lejos a quedado aquel pequeño que pateaba mis entrañas; hoy me acompaña un niño lleno de vida, el cual me ilumina y me hace vivir.

Y así te miro mientras duermes satisfecha, orgullosa y sobre todas las cosas enamorada de la vida que a partir de aquel momento cobro sentido y me permitió ver el camino.

Hoy mientras duermes, siento que guardo tus sueños y me aseguro que descanses sabiendo que eres lo mejor de mi.


Llena de risas, carcajadas que hacen feliz mi corazón.

A veces se llena de llantos, rabietas y exigencias, regularmente injustificados, que vuelven tenso nuestro hogar.

Pero a pesar de todo, llenas nuestro hogar de luz con tus múltiples comentarios sobre los extraordinarios mundos que se desarrollan a tu alrededor.

Todo parece maravilloso, desde tu perspectiva las cosas son muy distintas a las mías.

Tú transformas mi mundo de manera que lo sensibilizas y lo vuelves más humano.

Siempre haces que lo difícil de mi día se convierta en insignificante ante tu presencia.

Mi casa esta llena de ti, llena de tu inocencia, de tu dulzura; innovándome a diario, transformando mi corazón y sensibilizando mi vida.

Mi casa está llena de juegos, de colores, de momentos compartidos con amor.

Mi casa está llena de ti.

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